*Artículo publicado por Grupo Ándar en la revista diaria on-line “La primera de Puebla”
Hace un tiempo escuché una postura interesante de un educador hacia la política: mencionaba que era un error social expresarnos mal en todo momento de los gobernantes. Cuando mejor nos va, se nos llena la boca criticando a los grandes ladrones y corruptos que nos representan; cuando peor, nos abstenemos de considerar a la política como parte de nuestra existencia y preferimos omitir cualquier opinión y peor aún, acercarnos a cualquier información.
En lo personal yo crecí escuchando posturas muy críticas hacia el gobierno, en mi familia siempre ha habido interés en lo referente al tema y a pesar de que realmente me importa, jamás me ha pasado por la mente participar activamente en política, mucho menos trabajar en el Gobierno: yo no quiero ser considerada una ladrona, y lo menciono ya que me cuesta identificarme con un rol político después de escuchar durante tantos años que quien gobierna, roba. En esto radica el error social que mencionaba este educador, usualmente el que quiere hacer carrera política, más que por una convicción de trabajar por el bien común, muchas veces lo hace habiendo introyectado prejuicios de esta naturaleza, es decir, pareciera que su vocación es el robo y la corrupción, más que la representación de los intereses ciudadanos; y quien realmente se preocupa por el bien común, prefiere evitar formar parte del gobierno para evitar verse involucrado en la corrupción.
Hay personas que con orgullo se manifiestan “apolíticos” pareciera como si con ese término se sacudieran toda ligazón de las corruptelas, de pronto pareciera que el término es casi sinónimo de “yo soy una persona honesta”. Desde mi perspectiva no hay postura política más dañina que la indiferencia y no encuentro otra explicación de lo común de la misma, que la falta de educación.
Actualmente los mexicanos nos encontramos ante la urgencia de cambios estructurales importantes, luego de 75 años de estabilidad política y de que no sucediera nada más que “lo de siempre” (devaluación tras devaluación), comenzamos el siglo exigiendo un cambio de rumbo, pero sin tener mucha conciencia del nuevo destino. Pocas personas siguen aferrándose al pasado, pero también muy pocas tenemos idea de cómo podríamos construir un futuro distinto.
La mayoría de los mexicanos tienen pocos recursos para ser agentes de cambio, desde mi punto de vista esto es resultado de una formación cívica deficiente. Década tras década de estudiar historia memorizando fechas, de pasar civismo (a los que todavía nos tocó) entonando el himno nacional con todas sus estrofas, de festejar el 16 de septiembre tronando cohetes, devorando pozole y bebiendo tequila, de anhelar el 20 de noviembre para tener un buen puente y vacacionar. Tienen como saldo una sociedad con una identidad nacional bien consolidada, pero con hábitos ciudadanos muy cuestionables.
Ahora que hemos exigido y hemos logrado, ser tomados en cuenta en la toma de decisiones del rumbo del país, nos bombardean con infinidad de propuestas: de nuevas leyes electorales, de medios y de acceso a la información, de reformas hacendarias, energéticas, laborales, de nuevos modelos económicos, entre otras iniciativas necesarísimas para transformarnos. Pero ante esta cascada de disyuntivas y posturas encontradas, las herramientas con las que contamos para comprenderlo todo son muy limitadas, esto considerando la vastedad e implicaciones de todo lo que como sociedad nos está aconteciendo. Pozole, himno, fechas y escándalos políticos sin fin, nos dejan paralizados y socialmente muy vulnerables.
Queremos ser una sociedad moderna, pero seguimos solapando estilos de liderazgo anacrónicos; queremos participar, pero que nos digan como; queremos un buen gobierno, pero no estamos dispuestos a gobernar. Tenemos mucho que aprender para garantizar que las decisiones que se toman favorezcan a las mayorías y dejen de facilitar que unos pocos se enriquezcan a costa del bienestar del grueso de la población.
Ese aprendizaje se tendría que estar garantizando desde el sistema educativo, pero también promoverse desde la sociedad civil, ya que no podemos sentarnos a esperar a que las políticas educativas y programas de la SEP consideren esta urgente necesidad formativa y la incluyan en el diseño curricular y en los modelos de enseñanza – aprendizaje “oficiales”.
Todos aquellos que por su historia de vida e intereses personales tengamos una posición privilegiada, en cuanto acceso a la información y herramientas cognitivas para comprender la importancia de este momento histórico, tenemos la responsabilidad de generar espacios para formarnos como ciudadanos que participan y transforman su propia realidad. Debemos romper los patrones que llevamos siglos arrastrando, el cambio no va a venir desde arriba, lo tenemos que generar en las bases y para lograrlo debemos ser una sociedad politizada, sin miedo al debate, a la discusión de posturas diversas, a la argumentación informada.
Nuestro pasado no tiene porque ser nuestro destino, garanticemos que las reformas estructurales que necesitamos las construyamos todos, no permitamos que los poderosos las construyan para nosotros y no olvidemos que para lograrlo es imperativo educarnos y convertirnos agentes activos de nuestra propia trans – formación.
Hola Cintia!
Pues, un excelente artículo, debo confesar que soy parte de los que prefieren no meterse con la política, por que la damos por perdida.
Tu escrito levanta preguntas, sin duda, pero pienso yo que la más importante sería: “Y entonces como le hacemos?” Es decir, según mi entender, la política está como está debido no solo a la inactividad, inacción, desidia, desinterés de los ciudadanos; si no también debido a que muchos de los “peces gordos”, los que controlan todo (o la mayoría), los que toman las decisiones , son precisamente los que más podridos y corrompidos están. (véase caso IFE – últimas elecciones presidenciales mexicanas)
Es como la policía (otra institución que apesta de lo podrida que esta): quién nos protege de los que nos protegen? Si uno acude a interponer una denuncia penal, y resulta que los jueces, los de arriba, son parte del crimen, tu crees que la denuncia procedera? En política yo lo veo igual: que oportunidad REAL de cambio hay, si los de arriba siempre son los mismos y sólo cambian de colores y de partidos, mas no de prácticas? Sonará derrotista, pero sinceramente pienso que no se puede hacer nada. Al menos no por el momento. Tendrían primero que caer todas esas cabezas podridas que mantienen todo podrido y a su antojo y conveniencia… si no, como? Todo intento de cambio, toda política honesta , se vería aplastada por esos grandes y nefastos personajes de arriba, que evitarían que pase a cualquier costo. (veáse todos los asesinatos políticos que ha habido y que seguirán habiendo en todo el mundo).
No se si me expliqué… pero algo así pienso.
Saludos y nos tuitiamos.
Camilo, efectivamente el problema de la corrupción y la impunidad en México es gravísimo y si acaso ha de solucionarse, o al menos mejorarse, va a ser un proceso largo.
Ese proceso no es de esperarse que las propias autoridades lo promuevan, de hecho es más fácil esperar que lo obstaculicen.
Los ciudadanos tenemos mucho más poder del que creemos, pero tenemos que superar, a mi parecer dos cuestiones importantes:
1) Los patrones de dependencia que venimos arrastrando desde la colonia, es decir, esperar que desde arriba se resuelva todo, sin nuestra participación y esfuerzo. Somos una sociedad acostumbrada al sometimiento, tenemos que aprender a trasformar esa actitud.
2) El individualismo. La transformación no puede darse por sujetos aislados. Tenemos que aprender también a hacer comunidad, a dialogar, a escucharnos y a saber trabajar en conjunto para lograr objetivos comunes desde la ciudadanía, aunque no estemos en todo de acuerdo.
Lograr lo anterior no es sencillo, pero estamos logrando avances. De hecho creo que la polarización social actual ya es un gran paso. Tenemos que pasar por el caos para reaccionar, como lo menciono en el post, politizarnos.
El desastre del proceso electoral del 2006, más que desanimarnos, debería darnos pie a movilizarnos y creo que ya hay muchos grupos que lo están haciendo. Sumémonos a las iniciativas, escuchando y proponiendo. Siempre habrá algo que aportar.
Camilo, gracias por tomarte el tiempo de comentar por aquí!!!
Esperamos verte seguido en este blog.
Un abrazo
Cintia/Semilla
Hola Cintia-Semilla! jeje
No de que, gracias a ti por tomarte tu tiempo para responder…
Y pues, continuando con el intercambio, me gustaría comentar un poco tu respuesta:
El punto 1, toda la razón. Lamentablemente en este país permea esa actitud de hueva, de “neee, pa que?”. Incontables ocasiones me he encontrado en debates que terminan cuando hago la pregunta “Y TU que propones para arreglarlo?” Es bien común en nuestro pais que “la gente” se queje y se queje, pero cuando le dices “hey, quejándote nomás no se arreglan las cosas, tambien tienes que ACTUAR”, se echan para atrás.
Lo del individualismo, pues si y no; por que pues, quien crea las comunidades? Individuos no? Todo esfuerzo colectivo necesariamente parte de un origen individual… luego entonces, creo yo que más bien se necesita una sinergía, se necesitan tanto INDIVIDUOS que cambien paradigmas, como COMUNIDADES que apoyen esos cambios de paradigmas.
Pienso que ahora que el accesoa los medios e información es mayor que nunca antes en la historia, se puede utilizar eso mismo como un arma positiva. Es decir, las cosas que no se ven, no se sienten. Si de algún modo lográs mandar el mensaje al exterior (resto del mundo) de lo que está ocurriendo en el interior (México), es más fácil que “la comunidad” internacional haga presión, apoye movimientos, etc. Hay que usar los medios también como armas tácticas, no sólamente para checar mail y tuitiar. jaja
En fin, seguimos en contacto. Felicidades por el blog y un abrazo también
Camilo
Camilo, tienes razón, las comunidades se forman de individuos. Aunque desde mi punto de vista la actitud individualista obstaculiza los logros colectivos.
La cuestión de los medios es central cuando se habla tanto de educación, como de ciudadanía, de hecho estoy considerando escribir un post al respecto, dentro del cual espero tu participación